• Especializarse o morir.

    Cuando hablamos del trabajo de un tester solemos pensar en una persona que se pone delante de la pantalla de un ordenador y hace, de manera más o menos mecánica, pruebas en una aplicación.


    Bien, a grandes rasgos, esto es así, o mejor dicho, esto era así hace muchos años, cuando el testing era una profesión emergente, poco conocida y se trabajaba según la vieja escuela. ¿Que ocurre a día de hoy? El tester tiene que estar especializado y ser un especialista.

    Durante los últimos años, la persona que se dedica a la calidad del software, tiene que buscar una especialización en alguna de las ramas que este trabajo ofrece (hablemos de pruebas funcionales manuales, automáticas, rendimiento, carga...) y a su vez ser un especialista en ese terreno, con certificaciones, reconocimientos o incluso cursos que hagan que pueda destacar por encima de otros trabajadores de su misma rama.

    Un tester especializado y centrado en un solo tipo de pruebas, podrá hacer destacar su trabajo y sobre todo, lo hará mucho mejor. Es mejor abarcar poco y bien, que querer hacer de todo y de manera mediocre.

    El primer paso que debe de dar un tester junior es elegir a donde quiere enfocar su carrera, tanto si es a realizar pruebas de rendimiento o a automatizar casos de prueba dentro de una aplicación, entre muchos más ejemplos. Una vez que está decidido este paso, tiene que dedicarse exclusivamente a la realización de estas pruebas, siempre que sea posible, llevando por ese camino su carrera, intentando coger la mayor experiencia posible y a su vez, realizando exámenes y certificaciones que avalen su buen trabajo.

    Desde mi punto de vista, a pesar de las empresas que quieren hacer negocio con exámenes y reconocimientos en los que se estudia un temario que ellos aportan y dicen que las cosas se realizan de esa manera por el simple hecho de que ellos lo dicen y encima lo quieren globalizar, si que hay ciertos reconocimientos que nos permitirán abrir muchas puertas que antes ni siquiera se nos abrían, incluso poder llegar a ser uno de los pocos profesionales que trabajen con una determinada herramienta o metodología de todo un país.

    Para mi, tendrían que existir cinco grandes especializaciones:

    - Especialidad en pruebas manuales.
    - Especialidad en pruebas automáticas.
    - Especialidad en pruebas de rendimiento.
    - Especialidad en pruebas de carga.
    - Especialidad en pruebas de seguridad.

    Un tester especializado vale mucho más que un tester sin más. Esto se puede extrapolar a cualquier tipo de trabajo o de formación, ya que una persona que a tocado todos los palos de su rama, pero no se ha especializado en nada, sabrá de todo pero a su vez no tendrá unos conocimientos profundos en algo en concreto, que es lo que se busca en el mundo laboral a día de hoy. 
  • Libros benéficos

    En 2016 publiqué, “Aseguramiento de la Calidad”, cuyo beneficio es destinado a la Fundación Aladina, después le siguió: “Seis en 75”, destinado a la Fundación Menudos Corazones y “Asegurar la Calidad en dispositivos móviles...y no morir en el intento”, a la fundación Soñar Despierto. También he publicado una recopilación íntegra de los tres libros anteriores, llamada "Fundamentos de la calidad del software".

    Merchandising benéfico

    Desde la tienda de Cultura de Calidad se pueden adquirir diferentes artículos cuyo beneficio es destinado íntegramente a las tres fundaciones con las que colaboro actualmente: Fundación Aladina, Fundación Menudos Corazones y Fundación Soñar Despierto.

    Acciones benéficas futuras

    Esto no va a parar aquí. Mi cabeza no se está quieta, tengo muchas ideas que dar forma y convertirlas en realidad. Desde aquí, hago un llamamiento a diferentes fundaciones y ONGs para poder colaborar juntos y poder hacer cosas grandes que ayuden a personas o animales en todo el mundo. Si te apetece, ponte en contacto conmigo y hablamos.

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